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viernes 13 de noviembre 2020

Cadena perpetua en América Latina: Nicaragua se quiere unir a la lista

Nicaragua podría convertirse en el octavo país de Latinoamérica con penas de prisión perpetua para los llamados “delitos de odio”.

Redacción

repretel.com

Para que una persona sea condenada a cadena perpetua en América Latina tiene que haber cometido homicidio, violación, secuestro, desaparición forzada o tortura</, así como por pertenecer al crimen organizado y traición a la patria.

Argentina, Chile, Honduras, México y Perú, encabezan la lista de países que contemplan en sus códigos penales ese tipo de sentencias, también se aplican en Cuba, como alternativa a la pena de muerte..

En junio de este año Colombia se convirtió en el séptimo país que aprobó cadena perpetua para los asesinos y violadores de menores de edad, pero la medida no ha sido reglamentada y enfrenta demandas por inconstitucionalidad.

 

El jueves 12 de noviembre, el Parlamento Nacional aprobó una reforma a la Constitución con 70 votos a favor, 15 en contra y 3 abstenciones, pero aún tiene que ser ratificada en segunda legislatura para entrar en vigencia.

Según la organización Reforma Penal Internacional a la BBC, el término “cadena perpetua” puede tener “diferentes significados en diferentes jurisdicciones”.

“En algunos países los presos condenados a cadena perpetua no tienen derecho a ser considerados para su liberación prematura. En otros, los presos condenados a cadena perpetua son considerados rutinariamente para su liberación después de un cierto período. También hay otras condenas que no están formalmente identificadas como cadena perpetua, pero que pueden mantener a una persona en prisión hasta la muerte”, se lee en un análisis de 2018.

183 países y territorios en el mundo tienen esta condena como una vía de castigar a los responsables de brutales crímenes, siendo la pena más severa disponible “en 149 de estos”.

Las razones

Los parlamentarios nicaragüenses aprobaron la pena de “prisión perpetua revisable” para los llamados “delitos de odio”, luego que se diera a conocer la violación y el asesinato de dos niñas en setiembre de 2019. Este hecho provocó la indignación del presidente Daniel Ortega, quien defendió la necesidad de penas más duras para los asesinos.