martes 02 de febrero 2021

Encontraron en Egipto una momia de 2000 años de antigüedad con una lengua de oro

Los arqueólogos creen que el falso órgano dorado fue enterrado con él porque los miembros de la antigua civilización creían que le serviría hablar con Osiris, el dios del inframundo, y pedir piedad por su alma

Redacción

repretel.com

Un grupo de arqueólogos que trabajaban en una excavación en Taposiris Magna, sitio donde se encuentran elementos de la antigua civilización egipcia, desenterraron 16 tumbas excavadas en la roca. Y una de las cuales contenía una momia con una lengua de oro.

El descubrimiento dejó maravillados a los expertos, quienes afirmaron que muy posiblemente al difunto se le colocó la lengua dorada para asegurarse de que pudiera hablar en el más allá.

Según explicó el Ministerio de Antigüedades de Egipto en un comunicado, la creencia egipcia dictaba que Osiris, el dios del inframundo, recibe a los muertos que buscan llegar a la otra vida. Gracias a la lengua de oro esta momia tendría la capacidad para hablar con el señor de los muertos.

El esqueleto estaba bien conservado: su cráneo y la mayor parte permanecieron intactos.

Los arqueólogos presumen que la lengua de la persona fue removida por embalsamadores, que luego colocaron la de oro durante un ritual funerario.

Los egipcios creían que Osiris gobierna el inframundo y juzgaría los espíritus de los muertos. La lengua de oro, entonces, le habría permitido convencerlo de que mostrara misericordia a su espíritu.

Taposiris Magna, tiene templos dedicados a los dioses Osiris e Isis, diosa de la magia, que era esposa y hermana del señor del inframundo. Anteriormente, los arqueólogos encontraron numerosas monedas decoradas con el rostro de Cleopatra VII, lo que sugiere que los templos estaban en uso durante su reinado.

Los pozos funerarios, que se remontan a unos 2.000 años, fueron populares en las épocas griega y romana antiguas, que contenían restos dentro de una montaña o formación rocosa natural. Cada uno de los entierros incluye una máscara fúnebre que representa al individuo enterrado en la tumba.

Además, piezas de estatuas y terrenos del templo revelan que el rey Ptolomeo IV construyó el espectacular templo.