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Un tumor benigno no se propaga a otras partes del cuerpo, mientras que uno maligno crece de forma descontrolada y puede invadir otros órganos, una diferencia clave para entender qué ocurre cuando aparece una masa en el útero, el cérvix o los ovarios.
El Dr. Jerchell Barrantes explica que los tumores benignos pueden estar encapsulados con bordes definidos y rara vez ponen en peligro la vida, mientras que los malignos se diseminan a través de la sangre o el sistema linfático y requieren atención urgente.
El especialista detalla que los miomas o fibromas uterinos son masas no cancerosas que pueden causar sangrado o dolor, que los quistes ováricos simples son sacos llenos de líquido o masas benignas, y que las neoplasias malignas requieren diagnóstico temprano mediante citologías, ecografías o biopsias, recordando que el cáncer de ovario puede confundirse al inicio con colitis, gases o indigestión.