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Los problemas de la tiroides con frecuencia se confunden con el estrés, la depresión o la fatiga crónica debido a que sus síntomas son muy similares, ya que una tiroides enferma altera el metabolismo, la energía y el estado de ánimo.
El Dr. José Edmond, endocrinólogo, explica que cuando la tiroides produce menos hormonas el cuerpo se “desacelera” y aparecen apatía, tristeza, “niebla cerebral” y ganas de llorar, cuadro que se mimetiza con el síndrome de fatiga crónica y suele diagnosticarse erróneamente como depresión.
El especialista detalla que cuando la tiroides trabaja en exceso el organismo entra en un estado de hiperactividad constante con nerviosismo, irritabilidad extrema, temblores en las manos, insomnio y una angustia persistente, por lo que un perfil tiroideo en sangre que mida la TSH, la T3 y la T4 libre permite identificar el verdadero origen de los síntomas.