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El domo inmersivo de Mauricio Vindas García ofrece programas multisensoriales que combinan imagen, sonido y vibración para que las personas realmente se sientan dentro del sonido.
Ubicado en San Carlos de Alajuela, en un valle que funciona como caja de resonancia y con vista al volcán Arenal, el espacio tiene una cobertura de cobre, madera y aluminio que permite que las frecuencias entren al cuerpo y a la mente.
Con 8 metros de altura, 11.3 metros de diámetro y un piso de madera sobre 24 transductores, los programas están dirigidos a la sanación, la meditación y el entretenimiento, y las personas salen inspiradas, relajadas o con un sueño reparador que no habían logrado de otra forma.