Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
El dolor crónico y los factores que pueden intensificarlo se relacionan con desequilibrios internos que alimentan la inflamación y alteran la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor.
La doctora Penélope Gómez de la Hoz explica que la microbiota intestinal, el intestino permeable, la dieta proinflamatoria y las toxinas ambientales alimentan la inflamación crónica, mientras el cortisol elevado agota la capacidad del cuerpo para regularla.
Además, la especialista detalla la ozonoterapia, el uso de la boswellia serrata, el omega-3, la cúrcuma con pimienta negra, el magnesio y el complejo B, y los alimentos que deben evitarse.