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Un análisis de ADN permitió vincular al asesino en serie Ted Bundy con el homicidio de Melissa Ann Smith, una adolescente de 17 años cuyo cuerpo apareció en Utah en 1974. Las autoridades confirmaron el avance este martes, exactamente 52 años después de que un cazador localizó los restos de la joven.
El caso permaneció sin resolver durante décadas, pero los avances científicos permitieron establecer una conexión entre las pruebas recopiladas por los investigadores y otras evidencias relacionadas con los crímenes de Bundy.
La fiscal del condado encargado del caso, Margaret Olson, aseguró que los investigadores compararon el ADN encontrado en el cuerpo de la adolescente con una muestra obtenida de los restos de Laura Aime, otra víctima del asesino en serie.
Las autoridades resolvieron el caso de Aime en abril pasado, en el condado de Utah. Esa investigación aportó una conexión clave para avanzar en el homicidio de Smith. Además, el perfil genético de Bundy quedó registrado en Florida, estado donde recibió una condena y murió ejecutado.
Olson también destacó que el asesinato de la adolescente presentaba características relacionadas con el patrón de conducta de Bundy, así como con sus motivos, medios y oportunidades.
El avance fue posible gracias a las nuevas herramientas de análisis genético. En 2023, el laboratorio estatal de criminalística de Utah incorporó una tecnología capaz de extraer ADN de muestras muy pequeñas, degradadas por el paso del tiempo o que contienen material genético de varias personas.
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Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica en 1989, después de recibir una condena en Florida por tres homicidios. Entre esos crímenes figuraron los asesinatos de dos mujeres en la casa de la hermandad Chi Omega, en la Universidad Estatal de Florida.
Las autoridades le atribuyen al menos 30 asesinatos de mujeres y niñas en distintos estados durante la década de 1970.
