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Turquía es el escenario de una de las áreas de interés de la que más se habla en redes sociales. Una formación de tierra podría tratarse de los restos del Arca de Noé.
Según la Biblia, la enorme embarcación salvó a la humanidad y a todo tipo de animales de la aniquilación durante un diluvio catastrófico que algunas cronologías bíblicas sitúan hace más de 4.300 años.
Se trata de la Formación Durupınar, ubicada a unos 29 kilómetros al sur del Monte Ararat. Ahora, un equipo internacional que examina la Formación Durupınar cerca del Monte Ararat afirma haber confirmado al 100% que el montículo no es una formación geológica natural, sino un objeto artificial.
Una investigación reciente detectó varias anomalías subterráneas que los investigadores interpretan como posibles paredes, cavidades, corredores y otras estructuras.
Los escaneos también identificaron una capa subterránea de entre 16 y 20 pies de espesor, con tres subcapas diferenciadas. Además, algunas anomalías mostraron ángulos rectos y posibles espacios internos.
Los investigadores realizaron perforaciones en la formación y recolectaron muestras de material orgánico que ahora serán analizadas para determinar si contienen restos de madera.
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Andrew Jones, investigador de la organización Noah’s Ark Scans, aseguró que los nuevos estudios respaldan la posibilidad de que la formación sea una estructura artificial. Sin embargo, reconoció que las pruebas todavía no permiten confirmar que se trate del Arca de Noé.
El material recuperado mediante las perforaciones debe someterse a análisis científicos, incluida una posible datación por radiocarbono, para determinar su antigüedad y composición.
Los investigadores también reportaron el hallazgo de fragmentos de cerámica en los alrededores del sitio, con fechas que abarcan distintos periodos de la antigüedad.
La Formación Durupınar fue identificada formalmente en 1959 por el capitán del ejército turco İlhan Durupınar, después de que detectara su silueta similar a la de un barco en fotografías aéreas.
Aunque el sitio ha sido objeto de investigaciones durante décadas, la mayoría de los geólogos mantiene una explicación natural para la formación.
Por ahora, los nuevos estudios aportan indicios que los investigadores quieren someter a más pruebas, pero no constituyen una confirmación científica de que allí se encuentre el Arca de Noé.
