Tomar religiosamente la medicación diaria para la presión y aun así ver que los niveles continúan altos puede ser frustrante, pero existen factores que interfieren con el fármaco y que requieren ajustes en la estrategia médica.
El Dr. Quintana explica que el estrés, la combinación incorrecta de fármacos o el consumo de alimentos como café o bebidas energéticas pueden hacer que el tratamiento pierda efectividad.
El especialista detalla que en jóvenes deben buscarse otras causas como problemas de tiroides o renales, y que un monitoreo adecuado en casa, junto con la reducción del consumo de sal y la práctica de ejercicio regular, son fundamentales para lograr el control de la presión arterial.