La captura de la organización liderada por alias Curry desató un repunte de violencia en Matina, donde se registraron cuatro homicidios posteriores a los allanamientos, incluido el asesinato de un trabajador bananero que se desplazaba en bicicleta por la ruta 32.
Este cantón caribeño, identificado como epicentro de la inseguridad, enfrenta retos en el control de grupos residuales que disputan territorios tras la desarticulación de redes criminales.
Además, las autoridades investigan posibles vínculos entre estos crímenes y el vacío de poder generado, lo que exige reforzar operativos para proteger a comunidades vulnerables como las bananeras.