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En términos médicos, el shock ocurre cuando el organismo es incapaz de bombear sangre a los órganos vitales, produciendo que el paciente empiece a enfermarse de gravedad y a mostrar signos de alarma como confusión, palidez y sudoración.
El Dr. Sergio Chryssopoulos detalla que, ante esta situación, lo primero es colocar a la persona en un lugar seguro, verificar que respire y responda, y pedir ayuda inmediata al 911.
El especialista explica que el shock se diferencia de un desmayo porque en este último la persona se recupera con estímulos, mientras que en el shock no regresa al estado de alerta, y advierte que dar de comer o beber a un paciente en esta condición puede ser contraproducente.