En Inglaterra, un ladrón se coordinó con una banda para robar una casa.
Iba vestido de repartidor y supuestamente tenía que dejar un paquete.
Este fingió llevar un paquete y tocó la puerta.
La operación se puso más fácil cuando el que abrió la puerta fue un niño de nueve años.
El ladrón y su banda se llevaron joyas y dinero en efectivo, con un valor de $150 mil.
Abordaron un vehículo también, pero luego lo dejaron, debido a que se encendía únicamente con la voz del dueño.