Un equipo de cirujanos rusos enfrentó un terremoto de magnitud 8.8 durante una intervención quirúrgica, demostrando profesionalismo al continuar el procedimiento pese a las intensas sacudidas que amenazaban la estabilidad del quirófano.
Aunque el personal médico priorizó la vida del paciente, cuyo estado crítico exigía culminar la operación, lograron completarla con éxito y garantizar su recuperación, según confirmaron las autoridades sanitarias locales.
Este acto de valentía, difundido en redes sociales, evidencia los riesgos que enfrentan los profesionales en zonas sísmicas, donde la preparación para emergencias resulta vital.