viernes 09 de abril 2021

La importancia de la decoración y el entorno hogareño para reducir estrés

No solo basta con cuidarnos física y psicológicamente, sino también tener bien dispuesto nuestro espacio habitable y zona de confort.

El confinamiento nos ha hecho tomar mayor conciencia de nuestro espacio doméstico. El hogar, al fin y al cabo, es nuestro reducto en el mundo, y los objetos, muebles y elementos ornamentales que lo decoran uno de los rasgos que más dicen de nuestra personalidad.

Muchos son conscientes de esto y han aprovechado de mejorar sus espacios de habitabilidad emprendiendo cambios en mayor o menor medida. Lo cierto es que como tantas cosas en la vida, todo reside en los pequeños detalles, por lo que más allá de mantener una limpieza adecuada, también hay que atender a cómo está colocada cada cosa y el carácter que le imprime a la estancia en general.

La pandemia no ha acabado, y los expertos en salud mental auguran unos meses muy malos a este respecto, por lo que debemos de cuidarnos mentalmente. Hay infinidad de consejos para aumentar el bienestar en nuestra vida diaria, desde hacer deporte, pasar más tiempo con seres queridos o mantener unos hábitos de sueño saludables. Asimismo, el ambiente que generamos en nuestro hogar es muy relevante.

Juega con diferentes tipos de luz

Hay que tener muy en cuenta el tipo de luz artificial que usamos en las horas nocturnas. No es lo mismo una luz de tono blanco o ambarino muy deslumbrante que apostar por luces más tenues. Hay que reflexionar sobre cuál es la más apropiada para cada estancia: las lámparas del salón no pueden ser tan cegadoras o claras como las de la cocina, al igual que las de la habitación. Si apostamos por una luz tibia y relajada en nuestra habitación para generar un ambiente más cálido y confortable ganaremos en salud mental que si siempre usamos la misma lámpara vieja de luz completamente blanca.

Otro consejo para eliminar las posibilidades de sufrir estrés es mantener bien ventilada la casa. Esto es algo que evidentemente aprendimos todos con la cuarentena, pues en los lugares cerrados es cuando más probabilidad hay de transmisión del virus, pero más allá de esto abrir las ventanas todas las mañanas para que entre el aire fresco ayudará a eliminar el olor a cerrado de las habitaciones, lo que generará un clima de bienestar mucho más apropiado.

Qué hacer con el ruido

La contaminación acústica es importante. Hay cosas que no podemos controlar, como es la entrada de ruido exterior, pero sobre todo lo que sí que podemos hacer es mejorar la calidad acústica del entorno. Uno de los factores más estresantes dentro del hogar es tener el volumen de la televisión excesivamente alto, o bien la música.

Quizás si apostamos por un volumen más bajito el mensaje que recibamos nos parezca menos opresivo, sobre todo en una época en la que parece que todo son malas noticias. “No todo el ruido es estresante”, asevera Cecille Ahrens, psicoterapeuta estadounidense, en Business Insider. “La idea es ser más conscientes de la cantidad y la calidad”. En este sentido, apuesta por poner la televisión a un volumen mucho más bajo o, directamente quitarla y crear un ambiente de relación y bienestar con música tranquila.

Nada de cables

Otro de los factores que más conduce a una sensación de estrés son los típicos nudos de cables desorganizados, desde los de la televisión o el microondas hasta los de las lámparas y ordenadores. “Un espacio sucio y caótico puede resultar incómodo para nuestros cuerpos”, asegura Weena Cullins por su parte, psicóloga estadounidense. “Los cables de los altavoces de la televisión o de otros dispositivos electrónicos pueden llegar a ser visualmente disruptivos para algunas personas”. Además, tendremos más probabilidades de perderlos si los dejamos por ahí tirados o de que se estropeen. Por tanto, los cables siempre perfectamente recogidos, anudados y sin estar a la vista para aumentar el confort de nuestro hogar.

Renovar muebles y sofás

Si nuestra decoración luce demasiado vieja nos hará sentir que estamos anticuados o que vivimos en medio de objetos que no son de nosotros ni de nuestra época, lo que nos hará desconectar muy rápidamente del espacio. “Si el sofá de tu salón es viejo, está sucio o medio roto de tanto usarse, no te vas a sentir igual de relajado en ese mismo espacio que si apuestas por un sofá nuevo y recién salido de fábrica”, asegura Ahrens.

Evidentemente, esto parte de la decisión individual de cada uno de en qué gastar el dinero, puesto que los muebles no son baratos y no todos están condiciones en esta época de hacer estas compras. Pero hay que tener en cuenta que cada sofá o mesa que compres es una inversión de futuro que te acompañará todo el tiempo que vayas a vivir en esa casa, por lo que es muy necesario esforzarse en construir un espacio confortable donde pasar las horas y los días, ya sea leyendo o viendo películas.

Foto: Shutterstock.

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