lunes 09 de agosto 2021

La historia de Caleb Schwab, niño que murió decapitado en un tobogán de agua frente a su familia

Caleb Schwab, de 10 años de edad, perdió la vida frente a su familia cuando montaba una lancha de la atracción denominada Verruckt, en el parque acuático Schlitterbahn, en Kansas, Estados Unidos

En el quinto aniversario de la muerte de un niño, quien fue decapitado en un tobogán de agua, resurgieron algunos relatos del terrible hecho.

El portal Mirror, recordó el fallecimiento de Caleb Schwab, de entonces 10 años de edad, quien perdió la vida frente a su familia

El menor, quien era hijo del Legislador republicano Scott Schwab, murió cuando se encontraba abordo de un tobogán que tenía 168 pies de altura en el parque acuático Schlitterbahn, en Kansas, Estados Unidos.

De acuerdo con testigos, Caleb subió a la atracción Verruckt, que significa “loco” en alemán, y al caer por la primera gota, salió volando con su balsa sobre la joroba de 50 pies del tobogán para finalmente golpearse contra una barra de metal que sostenía la red de seguridad.

Durante el accidente, dos mujeres que también viajaban en a atracción, que fue certificado como el tobogán acuático más alto del mundo por Guinness World Records, sufrieron heridas leves.

Michelle, madre de Caleb, relató a medios estadounidenses que los gritos de terror de su hijo mayor la alertaron, “Él estaba gritando: ‘¡Voló desde Verruckt! ¡Voló desde Verruckt!’”.

Además, cuando intentó ver lo que le había pasado a su hijo, un hombre la detuvo para que no lo hiciera: “Había un caballero que no me dejaba acercarme lo suficiente para ver lo que estaba pasando y seguía diciendo: ‘No, confía en mí. No quieres ir más lejos’”, dijo.

En tanto, Scott quedó en estado de shock pero preguntaba si su hijo había muerto. “Solo necesito escucharlo de ti, ¿está mi hijo muerto?” Y él simplemente negó con la cabeza y le dije: ‘Necesito escucharlo de ti, ¿está muerto?’”

“Y él dijo:” Sí, su hijo ha muerto “. Fue surrealista. Ni siquiera recuerdo haber conducido a casa “, ahondo el padre de la pequeña víctima.

También los visitantes del parque acuático quedaron traumatizados por la muerte de Caleb. Incluso, una testigo identificada como Melanie Gocke recordó el trágico hecho.

“Escuché el ruido, miré de inmediato y vi su cuello roto y deslizándose por el tobogán dejando un rastro de sangre”, relató a la cadena CNN.

Por su parte, Jess Sanford, amiga de Gocke, contó: “Solo vi a Caleb deslizarse por la última mitad del tobogán, y luego vi la sangre”.

“Su amigo estaba pidiendo ayuda a gritos y creo que fue entonces cuando los miembros del personal y los médicos empezaron a correr”, detalló.

Asimismo, comentó que los visitantes que primero se dieron cuenta del hecho,”simplemente se dieron cuenta de que estaba muerto y no intentaron revivirlo”.

Tras la muerte del menor, John Schooley, diseñador del tobogán, y Jeff Henry, copropietario de la atracción, enfrentaron cargos de homicidio involuntario por la muerte de Caleb, sin embargo, las acusaciones se retiraron en 2019 debido a “pruebas y testimonios inapropiados”.

Lo anterior, pese que el propio Henry comentó a USA Today que “Tuvimos muchos problemas en el lado de la ingeniería”.

“Al principio, muchas de nuestras matemáticas se basaron en montañas rusas, y eso no se tradujo en un tobogán de agua como este. Nadie había hecho nunca algo como esto”, añadió el copropietario.

Esto, porque la apertura del ancho de agua de 17 pisos tuvo que ser empujada dos veces, debido a que los paseos de prueba mostraron balsas volando durante el trayecto.

A lo que se suman señalamientos de exempleados, quienes aseguraron que tanto las inspecciones como la capacitación del personal para que funcionara la atracción eran inadecuadas.

Además, en el documental  titulado The Water Slide se muestra cómo balsas llenas de sacos de arena salen volando durante las pruebas.

Asimismo, la investigación judicial hecha por expertos reveló que después de la muerte de Caleb se encontró “evidencia física que indicaba que otras balsas habían volado y chocado con los aros y las redes antes de la muerte”.

También una empresa de ingeniería que inspeccionó el tobogán antes de su inauguración emitió un informe en el que no garantizaba la seguridad del mismo, ya “que las balsas ocasionalmente volarían por el aire de una manera que podría herir gravemente o matar a los ocupantes“.

Al parecer, en mayo de 2017 la familia de Caleb llegó a un acuerdo económico por el que recibió alrededor de 20 millones de dólares, según informaron medios locales.