domingo 15 de enero 2023

Jugador Cartaginés estuvo al borde del retiro tras el torneo anterior

Al inicio su tiempo de recuperación tras una operación era de mes y medio y una llamada de su doctor le cambió el panorama al decirle que debería estar fuera casi un año.

Andrés Soto Solís/Daniel Martínez

Víctor Murillo está viviendo la recuperación de lesión más seria que ha tenido durante su carrera, el volante de corte defensivo le confesó a Monumental que jugó con dolor todo el torneo anterior.

Murillo salió con un menisco roto, una lesión habitual en el fútbol, sin embargo su situación era un poco más grave.

“Terminó el torneo, me hice una resonancia y salió un menisco roto, fui a cirugía y el doctor encontró un hueco en el cartílago, de una recuperación de mes y medio pasó a ocho meses un año”.

Sin embargo la situación era aún más seria y tuvieron que hacerle un injerto en el cartílago y recibió las palabras que no quería oír de su doctor.

“El doctor me dijo que tenía que recuperarme bien o si no me tenía que retirar, si el injerto no pega, no hay otro injerto de donde se pueda sacar, me pidió paciencia y se me vence el contrato con Cartaginés en julio”.

Murillo aseguró que entró que problemas de ansiedad y depresión al ver que su carrera corría un riesgo alto de terminar.

“Fui a la psicóloga y los compañeros me ayudan acá, pero la psicóloga me ayudó mucho y aceptar la voluntad de Dios, esperando volver rápido”.

El jugador brumoso señaló que jugó con dolor porque Cartaginés tenía pocos jugadores disponibles para el torneo que pasó, sin embargo le preguntaron si se arrepentía de jugar con dolor y esto respondió.

“Si, mucho, el doctor me lo dice todos los días, me había dicho “paré” yo le decía “doctor eso no es nada sigamos, yo tolero”, pero nosotros no sabíamos, si yo hubiera parado tal vez ya estaba, quizás dañé más la lesión jugando, pero quise ayudar mucho al equipo, quería clasificar más que fuimos campeones”.

¿Cómo tomo el tema del retiro por la lesión?

“Fue por llamada con el médico y me dio mucho, me desconsolé a llorar con mi mamá, porque yo salí de la operación y dije, “mes y medio” y me senté en la casa tranquilo y cuando me llama y me dice “se complicó, pasó a ser un año” lloraba como un chiquito, pasé viernes, sábado y domingo despedazado”.

El jugador ya puede apoyar su pie y está con el seguimiento psicológico, terapéutico y médico para evitar que su lesión se complique más y termine por dejarlo fuera del fútbol.