miércoles 02 de febrero 2022

Hallan los restos de un caballo decapitado en el siglo VII durante una ceremonia fúnebre

El equino fue encontrado en un antiguo cementerio en Alemania, junto al esqueleto de quien fuera su dueño, que sirvió a la dinastía merovingia hace unos 1.400 años.

Los restos óseos de un caballo decapitado y sepultado en la primera mitad del siglo VII fueron descubiertos cerca de la tumba de un hombre fallecido en el mismo periodo, en un antiguo cementerio de la ciudad de Knittlingen del estado de Baden-Wurtemberg, en el suroeste de Alemania.

Los arqueólogos creen que el animal perteneció en vida a ese hombre, que habría sido un servidor de la dinastía merovingia, que gobernó el territorio actual de Francia, Bélgica y parte de Alemania y Suiza desde la segunda mitad del siglo V hasta el año 751.

El hombre sepultado “formó parte de una cadena de mando con los reyes merovingios en la cima, lo que significó que él estaba obligado a participar en las campañas del rey”, explicó el arqueólogo Folke Damminger, que estuvo al frente de las tareas de excavación, al portal LiveScience.

“Siendo un miembro de la élite local, probablemente, fue el jefe de un hogar campesino conformado por su familia y sirvientes”, precisó el científico. No obstante, añadió que el sujeto no necesariamente se dedicó de forma exclusiva a tareas agrícolas, ya que gran parte de esas obligaciones podrían haber recaído sobre otros trabajadores.

Damminger sostiene que lo más probable es que el equino fuera decapitado como parte de una ceremonia de entierro. Y añade que, más que un sacrificio, el animal pudo haber sido usado como un ajuar funerario, es decir, un bien personal que, según se creía, le serviría al difunto en la otra vida.

Otra posible explicación de semejante rito funerario podría estar vinculada con los esfuerzos de los sucesores del difunto a la hora de recalcar su importancia para, de esa forma, beneficiarse de su alto estatus social.

En el mismo lugar se han encontrado tumbas de otras personas de la misma época, entre ellos una mujer sepultada junto con un broche de oro y hombres enterrados con sus espadas y otras armas, como lanzas, escudos y flechas.

Los autores del hallazgo se proponen continuar analizando los restos óseos para reconstruir datos relacionados con su edad, estado de salud y las circunstancias de su muerte.