El dolor persistente y recurrente no es normal y puede tener múltiples orígenes, desde afecciones musculares o articulares hasta problemas neuropáticos que afectan directamente los nervios y generan sensaciones de ardor, hormigueo o descargas eléctricas.
El Dr. Gabriel Madrid explica que el umbral del dolor varía según la persona, y que factores como el género, la genética o condiciones como la diabetes pueden influir en la sensibilidad al dolor.
El especialista recomienda no normalizar el dolor crónico, buscar atención en clínicas especializadas para un manejo integral y, en casos como el dolor de espalda, fortalecer la musculatura para estabilizar la columna y mejorar la postura.