La caída del cabello puede deberse a múltiples factores internos, como enfermedades autoinmunes, falta de vitaminas o dietas extremas, y a factores externos como la obstrucción folicular por exceso de sebo o el estrés crónico que eleva el cortisol.
Katherine Guevara, terapista capilar y tricóloga, explica que el embarazo y el posparto también influyen, ya que durante la gestación se detiene la fase de caída y luego se activa de manera profusa.
La especialista recomienda usar un tricoscopio para diagnosticar la salud del cuero cabelludo, utilizar champús seborreguladores según el tipo de piel y, en casos genéticos, recurrir a bioestimulación capilar y medicamentos para controlar la condición.