| Desde Adentro | |||
Información General“La habitación del pánico”
EN LO PROFUNDO; una frase sencilla que dice mucho.
Durante los últimos meses se convirtió en algo más que una sección en nuestro programa.
Cada Martes; es la oportunidad de “profundizar” en los rincones de nuestro país. Las imágenes logradas quedan perennes en la memoria; una de ellas provocó mi reflexión.
Casi inapreciables por su pequeño cuerpo; encontré en la arena de la prodigiosa Isla del Caño diminutos cangrejos ermitaños, envueltos en sus conchas.
Cada uno hacía alarde de su hogar; el mismo que dentro de poco tiempo cuando crezcan; tendrán que dejar.
Una concha vacía es cuestión de vida o muerte, por eso me asombraba ver sus luchas; como si fuera una riña entre pandillas; aquí también predomina la ley del más fuerte.
Lucían refugiados y seguros; para mí solo eran parte del engalanado paisaje; para ellos su concha es algo más; es la trinchera donde protegerse de la fuerza de una ola; del inclemente sol; o lo que es peor de la mano de algún visitante como yo.
Algunas de sus corazas lucían ásperas; pero siempre adornadas por sus fieles inquilinos.
A unos cuantos metros la historia no era la misma para un aislado ermitaño que no contó con igual suerte; para éste no había concha, no había hogar y por consiguiente no habría más vida.
Una inerte; fría y deslucida tapa de refresco sustituía un hogar; el pequeño luchaba por sentirse cómodo, pero era evidente… no era lo que buscaba; parecía más una “habitación del pánico”, la que en pocas horas si no contaba con suerte terminaría con la vida del pequeño huésped.
Aún más sorprendido quedé; cuando supe la razón del frío cuadro que presenciaba. Las conchas escasean por causa de los coleccionistas o los que sencillamente las imaginan de adorno en alguna maseta de la oficina o simplemente quieren un recuerdo qué llevar a casa; sin saber que un recuerdo para ellos; significa muerte para otros.
El pobre cangrejo no pudo diferenciar entre una tapa y una concha, y ahora me queda la duda si nosotros tampoco sabremos diferenciar entre la basura que conlleva una tapa a la orilla de la playa o la vida que representa una concha para estos animales.
Lo que sí es realmente cierto es la concha del humano de arrancar vida a costa de un pequeño souvenir… ¿usted que opina? |
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