Miércoles, 10 de Octubre de 2018 | 4:43 pm

El volcán Etna amenaza con derrumbarse

El flanco este del volcán se hunde en el lecho marino. De colapsar podría provocar un gran tsunami potencialmente en el Mediterráneo
El volcán Etna amenaza con derrumbarse

Cada año, el Etna, el volcán activo más grande de Europa, se hunde tres centímetros en el mar. No lo hace de forma homogénea, derrumbándose en bloque hacia abajo, sino que solo es uno de sus lados, el este, el que se desliza hacia las entrañas de la Tierra. Y de la misma forma que le podría pasar a la archifamosa torre de Pisa de seguir venciéndose hacia un costado, el Etna, ubicado en la costa de Sicilia, también podría colapsarse y generar un tsunami que afectaría al Mediterráneo oriental.

Que el Etna se estaba hundiendo ya se sabía y los vulcanólogos barajaban dos hipótesis para explicar el por qué. La primera señalaba a la presión del magma ascendente y otra, al propio tamaño del volcán, que ocupa una superficie de más de 1600 km2 y es muy grande y pesado, en expansión hacia todas las direcciones. Sin embargo, un equipo de geólogos marinos ha realizado por primera vez un estudio de monitorización del volcán y han descubierto que la razón por la que el Etna se está deslizando continuamente en el mar es la inestabilidad gravitacional.

“Sabíamos que el flanco este se estaba hundiendo en el lecho marino por las mediciones realizadas por satélite. No obstante, esa tecnología solo ofrece datos de lo que ocurre encima del agua y el Etna tiene sus pies en el lecho marino”, explica a Big Vang Morelia Urlaub, geóloga marina de GEOMAR el Centro Helmholtz para la investigación del océano (Alemania), que ha liderado este trabajo.

Para averiguar lo que ocurría bajo el agua, Urlaub y su equipo urdieron un plan: dispondrían transpondedores, unos aparatos que emiten y reciben señales acústicas, en el lecho marino frente a la costa este de Catania, donde está el Etna. Así, entre abril de 2016 y julio de 2017, instalaron una red de cinco transpondedores equipados con sensores de presión para monitorizar los desplazamientos del fondo marino a ambos lados de la falla en la que se sumerge el Etna.

El transpondedor envía una señal acústica al resto, que la reciben. Registran cuándo se envía y cuándo se recibe, y sabiendo la velocidad a la que viaja el sonido bajo el agua, los investigadores saben el tiempo en que tarda en llegar de uno a otro y pueden calcular la distancia entre transpondedores. Cuando esa distancia cambia es porque se ha producido un movimiento del lecho marino. Durante 15 meses los transpondedores emitieron señales cada 90 minutos. En ese periodo, las distancias acústicas se mantuvieron estables, con excepción de un cambio de unos cuantos centímetros entre el 12 de mayor de 2017 y el 20 de mayo.

“Durante ocho días vimos un patrón muy claro. El lado inestable del Etna se movió a diario y un total de 4 cm”, apunta Urlaub, que explica que se corresponde con un movimiento de la falla asísmico en la región. “Nuestro hallazgo demuestra que el movimiento del lado este del Etna es episódico”, añade. Y también que el hecho de que esté hundiéndose es debido a la inestabilidad gravitacional.

Para Joan Martí, experto en vulcanología del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera (ICTJA-CSIC), “es la explicación lógica y más sencilla. La mayoría de los estratovolcanes como el Etna experimentan este mismo fenómeno. El hecho de que el Etna esté en la costa hace que el colapso se produzca por la propia estructura interna del volcán, que no es simétrica ni homogénea, en la base tectónica en la que se apoya el volcán que determina los puntos más propicios para este tipo de movimiento lateral”.

Según este investigador, que no ha participado en este trabajo, que un volcán se colapse es habitual. Todos presentan, durante su evolución, procesos constructivos y destructivos que hacen que los volcanes vayan creciendo y destruyéndose. “Son estructuras bastante inestables gravitacionalmente y propensas, por tanto, a colapsar de tanto en tanto”, señala.

Según los investigadores de este estudio, que recoge esta semana la revista Science Advances, con esta información ahora se necesitan nuevas mediciones y más continuadas para entender el patrón de comportamiento del volcán “y saber cuándo debemos estar preocupados”. “Si el colapso del volcán fuera por magma, solo afectaría a la parte superior del volcán, por donde sale el magma. Pero si es gravitacional, como hemos demostrado, el área afectada sería muy grande”, advierte Urlaub.

De colapsarse el Etna, provocaría un gran tsunami potencialmente en el Mediterráneo oriental, aunque los expertos creen que también podría producirse un colapso por fases y en este caso, podría originar pequeños tsunamis en lugar de uno grande. “Aunque es difícil de predecir cuándo podría pasar y hay que pensar a escala geológica”, dice Urlaub.

“Existe el riesgo de que el flanco este se colapse y por tanto hay que estar alerta. Hay que hacer una evaluación de la peligrosidad del volcán, hacer un seguimiento en tiempo real de este flanco e informar a las autoridades y a la población del posible riesgo. Estos fenómenos tardan tiempo en prepararse, pero pueden ser disparados en un momento por agentes como terremotos o lluvias fuertes”, alerta Martí.

Noticias Recomendadas

+Noticias Repretel

nacionales

Mantienen alertas por lluvias

nacionales

Duermen con agua por cuidar su hogar

nacionales

Nueva guía contra matonismo escolar

nacionales

70 cruces en Cartago y Heredia con agujas y semáforos

nacionales

MEP elabora perfil de maestros que salieron del país

fútbol nacional

Saprissa se lleva los puntos de visita en Guadalupe

nacionales

Mitos Ticos: infusión de clavos de olor y canela para adelgazar

variedades

¡Nos fuimos hasta Playa Cocles en el Caribe Sur!

fútbol nacional

Hugo Cruz será el encargado de impartir justicia en el Clásico Nacional

nacionales

¡El caballo que vive en una casa!

variedades

¡Casquito es el famoso Chatarrero!

variedades

El pueblo se descarga en nuestra sección "Quéjese"